Los apóstoles del Espíritu
Ayer hablando sobre las apariciones de Cristo a musulmanes con casos documentados [] y cómo esto valida el cristianismo bíblico, citando toda la evidencia de Garrison, Doyle, Puertas Abiertas y La Voz de los Mártires tal vez me faltó la conexión más importante desde el punto de vista bíblico:
Tendría que haber hablado de los apóstoles del Espíritu.
Y ahora me doy cuenta que eso hace que TODO se conecte y entiendan, a pesar de que hice pequeñas menciones de eso. Esto es necesario de desarrollarlo un poco mejor, especialmente con las historias de estos convertidos musulmanes que después de las apariciones salen a llevar el evangelio, fundando iglesias clandestinas en las casas como enviados por el Señor mismo. Y encima muchos de este grupo son mujeres.
El patrón bíblico
Aparición/revelación → Envío → Plantación de comunidades
Tenemos varios ejemplos de la presencia del ministerio apostólico en el Nuevo Testamento, normalmente girando en torno a Pablo, pero también se mencionan a Bernabé (Hechos 13:2), Junia y Andrónico (Romanos 16:7), y los colaboradores de Pablo que en sus misiones lo ayudaban en la labor de plantación y predicación. Incluso vemos otros enviados en Hechos 15:22, donde la iglesia comisiona a Judas y Silas —llamados profetas en Hechos 15:32— para fortalecer a los hermanos.
Veamos lo que ocurre con Pablo y Bernabé en Hechos 13:2:
Hechos 13:2
“Dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.”
A partir de este momento, Pablo y Bernabé inician su primer viaje misionero, plantando iglesias en múltiples ciudades (Hechos 13–14), estableciendo liderazgo local (Hechos 14:23) y posteriormente enviando colaboradores con tareas específicas:
- Timoteo para “confirmar y exhortar en la fe” (1 Tesalonicenses 3:2).
- Tito para “establecer ancianos en cada ciudad” (Tito 1:5).
- Epafrodito como “colaborador y compañero de milicia” (Filipenses 2:25).
- Otros “mensajeros de las iglesias” (2 Corintios 8:23) que continuaron la obra apostólica de plantación y fortalecimiento.
Esto nos hace pensar que la tarea de plantar una iglesia requería de varios dones colaborando en conjunto. Cuando repasás esta lista de colaboradores, ves un verdadero ecosistema misionero: parejas como Priscila y Aquila hospedando y enseñando, familias abriendo sus casas para que funcionen como iglesias (Romanos 16:3–5), profetas fortaleciendo a las comunidades (Hechos 15:32), y una red de enviados que extiende el evangelio y consolida las comunidades recién plantadas. Es una mezcla de dones trabajando en conjunto de forma impresionante.
Joel 2 nos lo había dicho
Todos conocen Joel 2:28 porque habla de sueños, visiones, etc, pero Joel 2:29 dice:
“Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.”
El derramamiento del Espíritu no se limita a un grupo reducido: alcanza a todos los siervos y siervas. Los 12 siguen siendo importantes como testigos de Jesús y fundamento de la Iglesia (Mateo 19:28; Apocalipsis 21:14), pero ahora el envío se amplía: no es solo un círculo de testigos originales, sino todo el pueblo de Dios el que es llamado a participar en la misión.
Junia, mencionada entre los apóstoles (Romanos 16:7), confirma que las mujeres tienen lugar pleno en la labor de plantar iglesias.
¿La labor apostólica no terminó con los 12? ¿Que entendía la iglesia primitiva?
Para nada. Pablo mismo en 2 Corintios 11:13 habla de “falsos apóstoles”, lo que implica que había verdaderos en su tiempo.
No son como los 12: estos apóstoles son más bien misioneros, enviados del Espíritu para plantar y fortalecer comunidades.
En la iglesia primitiva tenemos un testimonio en la Didaché —uno de los textos cristianos más antiguos, escrito entre 70–100 d.C. como guía práctica para las iglesias y con valiosísimo peso histórico— que establece criterios sobre cómo recibir a los apóstoles itinerantes:
11:1 A cualquiera, pues, que venga y os enseñe todas estas cosas antes dichas, a ése recibiréis.
11:2 Pero si el maestro se aparta y enseña otra doctrina para pervertiros, no le escuchéis; pero si viene para aumentar vuestra justicia y el conocimiento del Señor, recíbelo como al Señor.
11:3 Pero respecto a los apóstoles y profetas, haced así, conforme a la doctrina del evangelio.
11:4 Que todo apóstol que venga a vosotros sea recibido como el Señor.
11:5 Él permanecerá un día, y si fuere necesario, otro; pero si permaneciere tres días, es falso profeta.
11:6 Y el apóstol, al partir, no lleve nada sino pan hasta llegar al lugar de descanso; pero si pide dinero, es un falso profeta.
11:7 Y no tentaréis ni contenderéis con ningún profeta que hable en el Espíritu; porque todo pecado será perdonado, pero este pecado no será perdonado.
11:8 Pero no todo el que habla en el Espíritu es profeta, sino aquel que tiene la disposición del Señor; por sus disposiciones serán conocidos, pues, el falso profeta y el profeta.
11:9 Y todo profeta que mande en el Espíritu que se ponga la mesa, no comerá de ella; pero si hace otra cosa, es falso profeta.
11:10 Y todo profeta que enseña la verdad, si no practica lo que enseña, es un falso profeta.
11:11 Y todo profeta que sea aprobado y verdadero, y que ministre en el misterio visible de la Iglesia, pero que no enseñe a otros a hacer las cosas que él mismo hace, no será juzgado por vosotros, porque con Dios está su juicio, porque de esta manera también lo hicieron los antiguos profetas.Didaché 11:1–11
¿Por qué necesitaban criterios tan específicos?
Porque había apóstoles, maestros y profetas itinerantes que visitaban regularmente las comunidades cristianas. La Didaché nos muestra cómo discernían entre los verdaderos y los falsos, confirmando que el ministerio apostólico continuaba vigente en la generación posterior a los 12.
📚 Lo que pensaron los Reformadores
Según la tesis doctoral “The Theology of Spiritual Gifts in Luther and Calvin: A Comparison” 1 (Robert Wetmore, Concordia Seminary, 1992) 1, Calvino distinguía entre dones y oficios permanentes y temporales. Para él, los apóstoles, profetas y evangelistas fueron oficios temporales:
“El Señor levantó los tres primeros al principio de su Reino, y de vez en cuando los revive según la necesidad de los tiempos […] Aun así, no niego que el Señor a veces en épocas posteriores haya levantado apóstoles, o al menos evangelistas en su lugar, como ha sucedido en nuestros días. Pues era necesario que tales personas condujeran a la iglesia de vuelta de la rebelión del Anticristo. […] No obstante, llamo a este oficio ‘extraordinario’, porque en las iglesias debidamente constituidas no tiene lugar.”
- Fragmento de Institución de la Religión Cristiana IV.3.4 2
Wetmore explica que para Calvino estos líderes eran instrumentos extraordinarios de Dios para reformar y restaurar a la Iglesia en épocas de gran crisis, pero no constituían un “oficio” permanente en la estructura eclesial.
La tesis menciona que Calvino y Lutero coincidían en que los dones milagrosos y los oficios extraordinarios (apóstoles, profetas) habían cumplido su propósito en la fase inicial del evangelio, pero podían ser reactivados soberanamente por Dios cuando fuese necesario para traer de vuelta a la Iglesia a la fidelidad.
Este respaldo histórico muestra que la idea de un ministerio apostólico como recurso extraordinario de parte de Dios no es ajena a la tradición cristiana, sino que fue reconocida incluso por los Reformadores.
📖 Lectura recomendada: Para entender el argumento de Calvino en contexto, recomiendo leer completas las secciones 4, 5 y 6 del capítulo 3, libro IV de la *Institución de la Religión Cristiana. También recomiendo leer la tesis de Wetmore citada para mejorar la interpretación de los textos.
HOY: ¿El mismo patrón neotestamentario?
En países del Medio Oriente, donde hay persecución, el Espíritu les indica a los convertidos a dónde ir y cómo hacer. Es exactamente el mismo patrón bíblico:
- Apariciones sobrenaturales a musulmanes
- Envío por el Espíritu
- Plantación de iglesias caseras clandestinas
- Mujeres en roles de liderazgo ministerial
La vigencia de los 5 ministerios
Quisiera finalizar colocando un fragmento de Craig Keener, quien, contrastando con Lutero o Calvino, aporta datos históricos que confirman la continuidad de los dones espirituales a lo largo de los siglos. En su postura, él sostiene que es fundamental reconocer que los dones nunca cesaron y que la historia de la Iglesia lo confirma:
“De hecho, Dios ha continuado obrando con milagros, profecías, lenguas y otros dones a lo largo de la historia. (Incluso la mayoría de los cristianos que niegan que los dones sean para hoy afirman que los milagros continúan al menos a veces. Dios es soberano y ciertamente capaz de hacer milagros y responder oraciones). Ireneo en el siglo II testificó prácticamente la misma gama de milagros que leemos en Hechos. Los historiadores han documentado que las principales causas de conversión al cristianismo en los años 300 fueron sanaciones y exorcismos. Agustín originalmente creía que los milagros habían desaparecido en gran medida para su época, pero finalmente confirmó que muchos estaban ocurriendo incluso en su propio círculo de iglesias y entre amigos. Los milagros acompañaron muchos nuevos campos misioneros, así como algunos avivamientos. Wesley y los primeros metodistas informaron de algunos. El pastor luterano del siglo XIX, Johann Christoph Blumhardt, informó de muchos. Hoy en día, algunos sugieren que hasta el 80 por ciento del crecimiento global de la iglesia está conectado con señales y prodigios.”3
Si leemos las Escrituras, esta persistencia de los dones a través del tiempo subraya su relevancia en el cuerpo de Cristo, tal como lo expresa Pablo:
Efesios 4:11-13
“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”
Si la Iglesia aún no ha llegado a esa plenitud, estos dones y ministerios siguen activos y necesarios.
En este sentido, la vigencia de los 5 ministerios no solo es bíblica, sino esperable en una comunidad donde el Espíritu encomienda directamente, como sucede en los países musulmanes donde la persecución hace que dependan completamente de la guía sobrenatural.
💭 Preguntas para reflexionar
- ¿Cómo entendés hoy el llamado del Espíritu Santo a tu vida?
- ¿Qué te provoca pensar que Junia y Andrónico son llamados apóstoles?
- ¿Estamos atentos a que el Espíritu encomienda hoy también?
- ¿Cómo distinguir entre un verdadero “apóstol del Espíritu” y alguien que simplemente se autoproclama?
- ¿Nuestra comunidad da lugar a que varones y mujeres puedan vivir este llamado?
- ¿Qué nos enseña Hechos 13 sobre la guía del Espíritu en la misión de la iglesia de hoy en día?
- ¿Cómo podemos apoyar a los que están plantando iglesias en contextos hostiles?
- ¿Qué implicaría vivir este patrón de Hechos en tu propia ciudad o país?
Wetmore, Robert. The Theology of Spiritual Gifts in Luther and Calvin: A Comparison. Concordia Seminary, St. Louis, 1992, pp. 89-90. ↩︎ ↩︎
Calvino, Institución de la Religión Cristiana, Libro IV, Capítulo 3. Disponible en BibleStudyTools. ↩︎
Craig Keener, Are Spiritual Gifts for Today?, publicado el 5 de noviembre de 2014. Disponible en: https://craigkeener.com/are-spiritual-gifts-for-today/ ↩︎

